Conservamos gran parte de nuestra literatura del siglo XIV en códices misceláneos que incluyen obras heterogéneas, de verso o de prosa, en un solo libro, o, incluso, en una sola obra. De ahí el carácter proteico de textos como el Libro de Buen Amor o el Rimado de Palacio. Las burlas se unen a las veras, la historia a la moralidad, etc.
La evolución del Mester de Clerecía será, para algunos, una degradación respecto a los presupuestos del siglo anterior: se cambia el propósito enciclopédico y ambicioso del Libro de Alexandre por una tendencia a lo individual: la burla, la moralidad o la religiosidad personales. La desaparición del hiato, del cultismo y de la tradición clásica harán que la cuadernavía sea, básicamente, una rutina del siglo anterior.
La obra más representativa del siglo XIV será el Libro de buen amor, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita.
El Libro recibe este título de Ramón Menéndez Pidal, por la frecuencia y manera con que se repetía este sintagma en el, hasta entonces, llamado Libro del Arcipreste de Hita.
- En el siguiente enlace tenemos un poema musicado y cantado del LBA: Lo que puede el dinero

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