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miércoles, 29 de abril de 2015

La venganza de Don Mendo

La venganza de Don Mendo. Pedro Muñoz Seca.
1. Biografía del autor.

Pedro Muñoz Seca nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) En 1881. Viaja a Sevilla para estudiar Derecho y Filosofía y Letras para, posteriormente, recalar en la capital de España. En Madrid le esperarían momentos difíciles, pero tras entrar en el bufete de Antonio Maura consiguió el puesto de Jefe de Negociado en la Comisaría General de Seguros. La venganza de don Mendo (1918) es quizá su obra más famosa y hoy en día se representa frecuentemente en ciudades de todo el mundo. Su producción literaria es amplísima y en total escribió más de trescientas obras teatrales. Era conocido su antirrepublicanismo, elemento este que será determinante en su vida, pues Pedro Muñoz Seca muere en 1936 a manos de las tropas leales a la República. Otras obras del autor son: El verdugo de Sevilla (1916), La oca (1931), El conflicto de Mercedes (1922), o Anacleto se divorcia (1932).

2. Contexto literario de la obra.

Pedro Muñoz Seca fue un autor muy aplaudido en su tiempo y creó lo que pasó a denominarse astracán. Lo cierto es que este género teatral se caracteriza por su dudosa literariedad, si bien, esto no importó a un público que parecía carecer de un gusto refinado para con el teatro. El astracán se impone en las tablas madrileñas a partir de 1915 y durante aproximadamente una década cosecha notable éxito. Junto a Muñoz Seca, triunfan en estos años autores como Jacinto Benavente y los hermanos Álvarez Quintero. Este grupo de escritores hará un teatro esencialmente lúdico cuyo propósito no es otro que el de entretener a un público poco exigente que no presta demasiada atención a la calidad literaria de las obras.

3. Comentario de la obra.

En palabras de Nicolás González Ruiz: ‘la peculiaridad del astracán consiste en llevar el convencionalismo [...] y dejarlo descarnado ante el público’. No podemos obviar lo que Francisco Ruiz Ramón (uno de los más eminentes críticos teatrales del siglo XX) ha dicho al respecto: ‘El astracán supone como causa final el retruécano, al cual se supedita la acción, las situaciones y los personajes desarticulados y vueltos a articular en función de aquél’. El retruécano es una figura retórica que consiste en invertir los términos de una proposición para que se origine un contraste que haga, por lo menos, sonreír al espectador. He de reseñar aquí, que esta obra no se caracteriza por ser una de las grandes contribuciones de la Literatura Española a la Literatura Universal, pero si algún mérito tiene esta obra de Muñoz Seca es el suntuoso y fácil manejo que del idioma hace el autor, y los entendidos de la fiesta taurina comprobarán que muchas son las referencias y guiños al espectador mediante el empleo del lenguaje propio de la tauromaquia. Además, y en gran parte por ser una obra compuesta en verso, el ritmo de la frase discurre fácil y con notable gracia en muchísimos momentos, como por ejemplo en la descripción que se hace del juego de las siete y media. La venganza de don Mendo es, sobre todo, una parodia de los dramones históricos románticos en la que muere hasta el apuntador. Lo propio del astracán es la radicalización, así el drama histórico ha sido rebajado hasta convertirse en una farsa burlesca plagada de anacronismos. No debe pensarse por esto que es una obra aburrida, lo cierto es que se trata de una obra teatral brillante que divierte a todo aquél que asiste a su representación.El protagonista, don Mendo, es el héroe tradicional del Romanticismo que, en este caso, recoge los frutos del engaño del que es objeto. Muñoz Seca parodia a la dama que, en la tradición literaria, se mantiene fiel a sus sentimientos; así, nos muestra a una dama que reniega del amor del noble amante don Mendo por la holgura económica que le promete su casamiento con el duque de Toro.

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martes, 28 de abril de 2015

Miguel de Unamuno "Niebla"

Miguel de Unamuno
Niebla (fragmento)



Mientras iba así hablando consigo mismo cruzó con Eugenia sin advertir siquiera el resplandor de sus ojos. La niebla espiritual era demasiado densa. Pero Eugenia, por su parte, sí se fijó en él, diciéndose: "¿Quién será este joven?, ¡no tiene mal porte y parece bien acomodado!" Y es que, sin darse clara cuenta de ello, adivinó a uno que por la mañana la había seguido. Las mujeres saben siempre cuándo se las mira, aun sin verlas, y cuándo se las ve sin mirarlas.
Y siguieron los dos, Augusto y Eugenia, en direcciones contrarias, cortando con sus almas la enmarañada telaraña espiritual de la calle. Porque la calle forma un tejido en que se entrecruzan miradas de deseo, de envidia, de desdén, de compasión, de amor, de odio, viejas palabras cuyo espíritu quedó cristalizado, pensamientos, anhelos, toda una tela misteriosa que envuelve las almas de los que pasan.
(...)
El amor precede al conocimiento, y este mata a aquel. Nihil volitum quin praecognitum, me enseñó el padre Zaramillo, pero yo he llegado a la conclusión contraria y es que nihil cognitum quin praevolitum. Conocer es perdonar, dicen. No, perdonar es conocer. Primero el amor, el conocimiento después. Pero ¿cómo no vi que me daba mate al descubierto? Y para amar algo, ¿qué basta? ¡Vislumbrarlo! El vislumbre; he aquí la intuición amorosa, el vislumbre en la niebla. Luego viene el precisarse, la visión perfecta, el resolverse la niebla en gotas de agua o en granizo, o en nieve, o en piedra. La ciencia es una pedrea. ¡No, no, niebla, niebla! ¡Quién fuera águila para pasearse por los senos de las nubes! Y ver al sol a través de ellas, como lumbre nebulosa también.
"

El Poder de la Palabra

miércoles, 15 de abril de 2015

Eduardo Galeano




El descubrimiento»

En 1492, los nativos descubrieron que eran indios,
descubrieron que vivían en América,
descubrieron que estaban desnudos,
descubrieron que existía el pecado,
descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

Eduardo Galeano

De: Los hijos de los días
Ed. Siglo XXI de España Editores, 2012©
ISBN: 978-84-323-1627-2





http://elpais.com/diario/1996/12/26/opinion/851554801_850215.html

Marzo
20
El mundo al revés
El 20 de marzo del año 2003, los aviones de Irak bombardearon los Estados Unidos.
Tras las bombas, las tropas iraquíes invadieron el territorio norteamericano.
Hubo numerosos daños colaterales. Muchos civiles estadounidenses, en su mayoría mujeres y niños, perdieron la vida o fueron mutilados. Se desconoce la cifra exacta, porque la tradición manda contar las víctimas de las tropas invasoras y prohíbe contar las víctimas de la población invadida.
La guerra fue inevitable. La seguridad de Irak, y de la humanidad entera, estaba amenazada por las armas de destrucción masiva acumuladas en los arsenales de los Estados Unidos.
Ningún fundamento tenían, en cambio, los rumores insidiosos que atribuían a Irak la intención de quedarse con el petróleo de Alaska.
Los hijos de los días. Eduardo Galeano

La A tiene las piernas abiertas
La M es un subibaja que va y viene entre el cielo y el infierno.
LA O círculo cerrado, te asfixia.
La R está notoriamente embarazada.
-Todas las letras de la palabra AMOR son peligrosas.
(Las palabras andantes) Eduardo Galeano.

Antonio Machado



 "Cantares" de Antonio Machado
Cantares...
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.


Antonio Machado
https://youtu.be/AlKqu_uHJTM

Del Renacimiento al Barroco: Un Análisis

  DEL RENACIMIENTO A EL BARROCO (diapositivas) by Msr.Flow