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martes, 24 de marzo de 2015

Texto: La Plabra (Confieso que he vivido. Pablo Neruda, 1974)

La palabra

Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recentísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

miércoles, 4 de marzo de 2015

El Debate : Fórmulas de interacción


El debate es un diálogo formal, de carácter argumentativo, en el que dos o más personas exponen su parecer sobre un determinado tema. El tema del debate debe ser potencialmente polémico, para que resulte posible la confrontación de opiniones.
En los debates cobra gran importancia la argumentación, a la que han de acudir los participantes para defender su punto de vista.
Entre los participantes en un debate destaca la figura del moderador, que, entre otras funciones, se encarga de controlar el turno de intervenciones y ceder la palabra a cada interlocutor, así como de procurar que los participantes se centren en el tema prefijado y expongan sus opiniones respetuosamente.
El desarrollo del debate ofrece, por lo general, la siguiente estructura:
  • Introducción. En ella el moderador presenta a los participantes y expone el tema que se va a debatir. Ejemplo:  “Nos acompañan hoy María Fernández y Claudio Lozano, dos expertos en el tema de la inmigración, en el que se va a centrar nuestro debate.
  • Exposición inicial. Cada participante enuncia su postura acerca del tema.
  • Discusión. Es la parte central del debate, en la que los interlocutores confrontan y argumentan sus opiniones.
  • Conclusión. Cada participante sintetiza su postura, que puede coincidir con la inicial o haberse visto modificada.
  • Despedida. Corre a cargo del moderador, que resume las opiniones expresadas y pone fin al debate.
Al conversar o participar en un debate, se deben expresar las propias opiniones procurando no herir la sensibilidad o las creencias de los interlocutores.
Para introducir nuestra opinión en un diálogo hay algunas fórmulas apropiadas que sirven para matizar los comentarios, insistiendo en el carácter subjetivo de las afirmaciones. Ejemplos:
  • En mi opinión…, A mi modo de ver…, Desde mi punto de vista…
Cuando haya que contraponer una opinión a la formulada por otro interlocutor, se pueden emplear algunas expresiones que contribuyen a atenuar la discrepancia, como las siguientes:
  • Estoy en parte de acuerdo contigo, pero…; Lamento no coincidir con la opinión de…

Del Renacimiento al Barroco: Un Análisis

  DEL RENACIMIENTO A EL BARROCO (diapositivas) by Msr.Flow